DEDICATORIA: Para el que sigue corriendo aunque ya vio la señal, para el que culpa al fuego amigo de sus propios tropiezos, para el que confunde aplausos con cariño, para el que paga asesores para escuchar que todavía puede, para el que quiere llegar antes de tiempo. Y especialmente para aquel que corre muy rápido, pero no consigue correr más rápido que su pasado.
Si alguien sintió que era para él, nosotros no dijimos nombres.
Hay quienes pasan buena parte de su vida buscando enemigos. Si el proyecto no despega, alguien metió el pie. Si la encuesta no favorece, está cuchareada. Si una puerta se cierra, alguien movió los hilos. Si desaparecen los apoyos, hubo traición. Si otro avanza más rápido, recibió ayuda. Y si al final las cosas no salen como esperaban, siempre aparecerá un adversario, un complot o el famoso fuego amigo para cargarle el muerto. Es más cómodo así, el problema siempre está afuera, nunca adentro.
¿Qué pasa si después de buscar al enemigo por todos lados resulta que estaba frente al espejo? Antes de señalar al adversario, al compañero de partido, al medio incómodo, a la encuesta, al jefe o al ciudadano que dejó de aplaudir, quizá convendría revisar el equipaje propio porque ahí suelen viajar enemigos bastante más peligrosos, en específico 7 grandes:
EL PRIMERO: LA SOBERBIA
Comienza el día en que un “polaco” deja de escuchar críticas y solamente escucha aplausos. Cada fotografía se convierte en cariño, cada saludo en respaldo, cada reunión en estructura y cada persona que se acerca en voto seguro.
El político soberbio no solamente empieza a creer que nunca se equivoca, hace algo peor: se rodea de personas encargadas de confirmárselo. Sabemos que cuando todos alrededor dicen que eres extraordinario, llega un momento en que hasta tú terminas creyéndolo.
EL SEGUNDO: LA TERQUEDAD
No confundamos perseverancia con terquedad. Perseverar es insistir mientras todavía existe camino, ser terco es seguir acelerando, aunque enfrente ya pusieron la barrera, el letrero, los conos y hasta un policía diciéndote que por ahí no es.
Hay quienes reciben una señal y no la entienden, reciben dos y dicen que son coincidencia, reciben tres y culpan a los medios. A la cuarta aparece el “increíble asesor cobra quincenas” para explicarles que todo forma parte de una estrategia para fortalecerlos.
Uno puede luchar por aquello que quiere, pero también existe inteligencia en reconocer cuándo una batalla dejó de ser batalla y se convirtió simplemente en necedad. Como decían los viejos: “no hay peor ciego que el que no quiere ver… ni peor aspirante que el que solamente quiere ver aquello que le conviene.”
EL TERCERO: EL ASESOR COBRA QUINCENAS
Este merece capítulo aparte. El asesor COBRA QUINCENAS es una especie maravillosa, nada consigue quitarle el optimismo. Si su cliente sube dos puntos: “¡Ya despegamos!” Si baja cinco: “Es parte de la estrategia.” Si otro lo rebasa: “Es momentáneo.” Si recibe un estate quieto: “Te tienen miedo.” Si la puerta se cierra: “Eso significa que estamos haciendo ruido.” Y si finalmente todo se va al carajo: “Nos faltó tiempo.”
¡Qué maravilla de Cab…on!
Como decía aquel programa de TV: ¡AUNQUE USTED NO LO CREA! Sí y sí, aún andan sueltas esas aves de rapiña, aún hay asesores capaces de encontrar una victoria hasta dentro de una derrota, les vale …adre …ingarse al mismísimo patrón, son expertos en adular y hablar bonito y quedito. Claro, existe un pequeño detalle que quizá explique tanto optimismo: la quincena.
Ya lo hemos dicho varias veces en MARTILLAZOOO!, El buen asesor te dice aquello que necesitas escuchar, aunque te moleste. El malo te dice exactamente aquello que quieres escuchar, especialmente si después tiene que mandar factura.
Hay políticos que no contratan asesores para conocer la realidad, los contratan para que alguien les confirme la realidad que ellos mismos inventaron. Aquí el asesor deja de ser asesor y se convierte en porrista con honorarios.
EL CUARTO: LA ADULACIÓN
Los aplausos son peligrosos cuando uno deja de preguntarse de dónde vienen, desde luego que hay gente que se acerca porque verdaderamente cree en un proyecto, también existen amigos que permanecerán contigo tengas o no tengas cargo.
“La polaca” tiene otra fauna: la que siempre conoció al ganador, descubre tus enormes virtudes justo cuando apareces en las encuestas, ríe todos tus chistes, jamás contradice y empieza a llamarte “jefe” antes de que tengas algo que dirigir.
El problema no es que existan aduladores, el problema comienza cuando uno confunde adulación con cariño. Por esto cualquier aspirante debería hacerse una pregunta: ¿Cuántos de los que hoy me rodean seguirían aquí si mañana no tuviera cargo, candidatura, influencia ni absolutamente nada que repartir? Esta encuesta no necesita casa encuestadora.
EL QUINTO: EL RENCOR
Hay “polacos” que quieren ganar, otros parecen conformarse con que pierda alguien más. El rencor convierte una aspiración propia en una persecución ajena. Dejas de explicar por qué tú deberías llegar para dedicarte a explicar por qué el otro no debería hacerlo. Pronto, de tanto caminar mirando hacia un lado, tarde o temprano te estampas con lo que tenías enfrente.
El rencor tiene otro problema: cobra intereses, casi siempre termina pagando más quien lo carga.
EL SEXTO: LA IMPACIENCIA
Esta está de moda. Tenemos personajes que quieren ser candidatos antes de que exista convocatoria, ganadores antes de ser candidatos y gobernantes antes de que la gente tenga siquiera una boleta enfrente.
La fotografía urge, la encuesta urge, el recorrido urge, el destape urge, el aplauso urge, la candidatura urge. Correr antes que todos no significa necesariamente llegar primero, a veces significa simplemente cansarte antes.
En Chihuahua tenemos una temporada interesante de corredores madrugadores. Unos ya parecen estar en campaña, aunque aseguren que no, otros solamente “recorren”, algunos únicamente “escuchan a la ciudadanía”. Pero no, hombre, campaña no es, es cercanía, otra más para el diccionario de las mentiras.
EL SÉPTIMO: EL PASADO
Y llegamos al enemigo más cabrón de todos, el único que ningún “asesor” puede despedir. el único que ninguna encuesta puede desaparecer, el único al que no puedes bloquear en Facebook: Tu propio pasado.
Puedes cambiar de estrategia, discurso, equipo, asesor, amigos, partido, fotografía y hasta la versión de una historia, lo único que no puedes cambiar es lo que ya hiciste.
Puedes explicarlo, contextualizarlo, justificarlo, pedir que la gente pase la página, incluso convencerte de que aquello quedó atrás. La memoria tiene sus propios tiempos, y el pasado tiene una costumbre muy cabrona: cuando crees que finalmente lo dejaste atrás, aparece adelante esperándote.
En “la polaca” eso pesa y mucho. Las decisiones pesan, las lealtades pesan, las traiciones pesan, los errores pesan, las palabras pesan, las mentiras pesan, y sí…los muertitos también pesan.
Puedes recorrer toda la ciudad, tomarte miles de fotografías, cambiar “asesores”, encargar nuevas encuestas, construir otra narrativa, pero hay equipaje que no desaparece únicamente porque uno decidió dejar de hablar de él, a veces el adversario ni siquiera necesita atacarte, le basta con esperar a que tu propio pasado vuelva a tocar la puerta.
Martillazooo final
Tal vez algunos políticos deberían dejar de perder tanto tiempo buscando enemigos afuera. No siempre está en Morena, no siempre está en el PAN, no siempre está en Palacio, no siempre está en el compañero que también quiere la candidatura, no siempre está en los medios, las encuestas o quien critica.
A veces el verdadero enemigo duerme en casa. Se llama soberbia, terquedad, asesor cobra quincenas, adulación, rencor, impaciencia y pasado. Todos tienen algo en común: ninguno necesita adversario para hacerte daño.
Puedes derrotar rivales, remontar una encuesta, sobrevivir un escándalo, conseguir apoyos, llenar eventos, contratar al mejor equipo de comunicación y gastar una fortuna intentando convencer a todos de que eres otra persona. Acuérdate que existe una elección particularmente difícil de ganar: la que todos los días disputas contra ti mismo.
En este punto no sirven encuestas, no sirven aplausos, no sirve culpar al vecino, no sirve hablar de fuego amigo, tampoco sirve pagarle a alguien para que te explique que el problema está en otro lado. Aquí solamente quedas tú, sin porristas, sin filtros, quedas FRENTE AL ESPEJO.
Aun puede que descubras algo todavía más incómodo: NO TODOS LOS QUE TE DICEN LA VERDAD SON TUS ENEMIGOS, NI TODOS LOS QUE TE APLAUDEN SON TUS AMIGOS.
Esa diferencia puede salvar una carrera, no entenderla puede enterrarla.
¡El que entendió, entendió!…Y el que todavía siga buscando al culpable afuera, que primerolimpie el espejo.
MARTILLAZOOO!
QDTB SIEMPRE y recuerda que lo mejor está por venir!
