📖 “Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos.”
2 Reyes 6:16
Hay momentos en los que los problemas parecen rodearnos por completo. Miramos hacia un lado y encontramos dificultades; volteamos hacia otro y aparecen nuevas preocupaciones. Entonces surge esa pregunta inevitable: ¿cómo voy a salir de esto?
Eso mismo sintió el siervo de Eliseo cuando vio al ejército enemigo rodeando la ciudad. Sus ojos solamente podían ver el peligro. Pero Eliseo veía algo que él todavía no podía ver: Dios ya había enviado Su ejército.
El problema era real. El enemigo estaba ahí. Pero también estaba Dios.
Y esa diferencia lo cambiaba todo.
Muchas veces nosotros hacemos exactamente lo mismo. Contamos los problemas, calculamos los riesgos, imaginamos todo lo que podría salir mal… y olvidamos contar Quién está de nuestro lado.
La fe no significa negar las dificultades. Significa reconocer que, por grandes que sean, Dios sigue siendo más grande.
Quizá hoy estés enfrentando una batalla que parece superior a tus fuerzas. Puede ser familiar, económica, laboral, personal o simplemente una preocupación que no te deja tranquilo.
Recuerda entonces las palabras de Eliseo:
“NO TENGAS MIEDO.”
Aunque todavía no puedas ver cómo se resolverá, Dios puede estar moviendo cosas que tus ojos aún no alcanzan a mirar.
Hay puertas preparándose.
Hay caminos que todavía no ves.
Hay protección que desconoces.
Hay respuestas que están siendo acomodadas.
🙏 No midas tus posibilidades solamente por aquello que puedes ver.
Haz tu parte. Mantente firme. Sigue trabajando. Sigue orando. Y cuando el miedo quiera convencerte de que estás solo, recuerda:
Más son los que están con nosotros que los que están con ellos.
Con Dios de nuestro lado podemos caminar con la frente en alto. La batalla podrá ser difícil, pero el miedo no tendrá la última palabra.
🙏 Oración
Señor, cuando los problemas parezcan rodearme, abre mis ojos espirituales para recordar que Tú estás conmigo. No permitas que el miedo sea más grande que mi fe. Dame valor para enfrentar cada batalla, sabiduría para hacer mi parte y tranquilidad para confiar en aquello que solamente Tú puedes hacer. Hoy camino confiado, sabiendo que nunca estoy solo y que Tu poder es mayor que cualquier dificultad. Amén.
