Cuentan los viejos habitantes del bosque que, durante muchos años, una parvada de cuervos dominó el árbol más alto de la montaña. Desde aquellas ramas observaban todo cuanto ocurría a su alrededor, eran conocidos por su escándalo, por su presencia constante y por la seguridad con la que hablaban de un reino que creían eterno.
Cada amanecer era igual, los cuervos graznaban con fuerza, convencidos de que el bosque entero seguía pendiente de ellos. Habían pasado tanto tiempo ocupando el mismo lugar que terminaron creyendo que las alturas les pertenecían por derecho.
Muy lejos de ese árbol, casi donde comenzaban las montañas, un águila aprendía a volar, no buscaba pleitos, no discutía con los cuervos, nunca perdió el tiempo disputando una rama; prefirió conquistar el cielo. Mientras unos hacían ruido, ella aprendía a dominar el viento, mientras unos defendían lo que ya tenían, ella descubría horizontes que nadie más alcanzaba a ver.
Los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses, y sin que nadie lo advirtiera, algo comenzó a cambiar. Primero fueron unos cuantos los que levantaban la vista para seguir el vuelo del águila, después fueron más. Hasta que llegó el día en que el bosque entero dejó de mirar hacia las ramas y comenzó a mirar hacia el cielo.
Lo curioso era que los cuervos seguían ocupando el mismo árbol, seguían haciendo el mismo ruido, seguían convencidos de que nada había cambiado.
Pero el viejo búho, que había visto pasar muchas estaciones, sonrió y dijo: Hay quienes creen que el liderazgo consiste en conservar la rama más alta, cuando en realidad consiste en lograr que las miradas cambien de dirección. Y guardó silencio porque sabía que el bosque terminaría entendiendo la lección por sí solo.
Martillazooo final
Toda fábula termina dejando una enseñanza, la de hoy no habla realmente de un águila, habla de la política.
En “la polaca” también hay quienes creen que el liderazgo se conserva por costumbre, por historia o por haber ocupado durante mucho tiempo la rama más alta, y sabido es que el tiempo suele demostrar otra cosa.
Los cambios políticos casi nunca comienzan cuando cambian los resultados, comienzan cuando cambia la conversación, cuando cambian las miradas, y cuando distintos observadores empiezan a señalar hacia el mismo lugar, vale la pena detenerse a mirar el cielo.
Hace apenas unos meses, el árbol parecía tener un solo dueño, hoy el paisaje luce diferente, hay un proyecto que ha venido ganando altura de manera constante, otro que ha demostrado la capacidad de mantenerse firme en la conversación y otro que, aun conservando fuerza política, ya no ocupa el sitio que parecía inamovible.
Las elecciones todavía están lejos y ninguna encuesta decide el futuro, pero, sin duda, hay fotografías que capturan un momento político, y aunque son solo fotografías, aun hay muchos que siguen creyendo en ellas.
Alguien anda por ahí diciendo que esto apenas comienza, ya tuvo su momento, y no se ha dado cuenta que esta ya es la vuelta final.
El que entendió, entendió!, los demás que sigan mirando las ramas y creyendo que esto apenas comienza.
MARTILLAZOOO!
QDTB SIEMPRE y recuerda que lo mejor está por venir!
P.D. Para MARTILLAZOOO! sigue faltando “El Cabrito” en las encuestas… ¿Habrá sorpresa?



