29
Nov
Dormir una siesta corta y constante durante el día podría ser algo más que un placer culposo: un estudio científico reciente sugiere que quienes incorporan siestas breves en su rutina muestran signos de un “cerebro más joven” y podrían retrasar el deterioro cognitivo hasta 6.5 años respecto a quienes no duermen durante el día. La investigación —que analizó marcadores cognitivos en grupos amplios de adultos— concluye que no todas las siestas son iguales: las más beneficiosas son las cortas y regulares, esas de 20 a 30 minutos que ayudan a consolidar memoria y recuperar atención sin interferir con el sueño…
