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Oct
“Volví de Estados Unidos con una sola obsesión: ropa buena, bonita y barata. Nadie me creía… hasta que lo hice realidad.” Crecí viendo cómo la gente sencilla no podía acceder a ropa moderna sin dejar el sueldo en una tienda. No venía de una familia rica, y tuve que aprender a vender desde niño. Empecé repartiendo leche con bicicleta en la nieve, sin importar que me sangraran las manos del frío. En 1947, después de un viaje a EE.UU., quedé impresionado con sus tiendas de autoservicio. Vi algo que Europa no conocía: moda accesible para todos. Regresé con una idea…
