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Jul
En la vida diaria es común culpar al miedo, la ira o la tristeza por nuestras decisiones. Sin embargo, especialistas en desarrollo personal coinciden en que las emociones no son el problema, sino la forma en que reaccionamos ante ellas. El miedo puede llevar a evitar conversaciones importantes; la ira, a pronunciar palabras de las que después nos arrepentimos; y la tristeza, a perder la motivación para seguir adelante. No se trata de eliminar las emociones, sino de aprender a reconocerlas y administrarlas. La filosofía estoica ya abordaba este tema hace más de dos mil años. El pensador romano Séneca…
