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Oct
Los Ángeles, California.– Lo que comenzó como una simple noche de béisbol se convirtió en una historia digna de película. El pasado viernes, durante el juego entre los Dodgers de Los Ángeles y los Cerveceros de Milwaukee, Shohei Ohtani conectó su tercer jonrón de la noche, desatando la locura en el estadio… y cambiando la vida de un aficionado para siempre. La pelota, convertida en una reliquia moderna del deporte, cayó directamente en las manos de David Flores, un entrenador de boxeo de 35 años, originario de Santa Fe Springs. Sin guante, sin preparación, y sin imaginarlo, atrapó una parte…
