James Harrison: el hombre que salvó a más de 2 millones de bebés gracias a una promesa hecha en su adolescencia

Hay historias que parecen sacadas de una película, pero ocurrieron en la vida real. Una de ellas es la de James Harrison, un australiano que convirtió una experiencia personal de supervivencia en una misión que terminó salvando millones de vidas.

Todo comenzó en 1951, cuando James tenía apenas 14 años de edad. Una compleja cirugía torácica de emergencia le obligó a recibir varias transfusiones de sangre para sobrevivir. Mientras se recuperaba en el hospital, su padre le explicó que seguía con vida gracias a la generosidad de personas desconocidas que habían donado sangre.

Aquellas palabras marcaron su vida para siempre.

Años después, cuando cumplió la edad permitida para donar, decidió cumplir la promesa que se había hecho durante su recuperación. Aunque sufría un fuerte miedo a las agujas, acudió al centro de donación y comenzó un compromiso que mantendría durante más de seis décadas.

Con el paso del tiempo, los médicos descubrieron que la sangre de Harrison contenía un anticuerpo extremadamente raro conocido como Anti-D. Este componente permitió desarrollar tratamientos para prevenir la enfermedad hemolítica del recién nacido, una condición que puede presentarse cuando existe incompatibilidad entre el factor Rh de la madre y el bebé.

Antes de la existencia de este tratamiento, miles de embarazos terminaban en abortos espontáneos, muerte fetal o complicaciones severas para los recién nacidos.

Los especialistas solicitaron a Harrison que continuara donando plasma de manera periódica. A pesar de que cada sesión duraba alrededor de 90 minutos y de que su temor a las agujas nunca desapareció, aceptó seguir colaborando.

Durante 64 años consecutivos acudió a sus citas médicas.

Su plasma fue utilizado para producir más de 3 millones de dosis del tratamiento Anti-D, ayudando a proteger a los bebés de más de 2 millones de mujeres australianas.

Su impacto fue tan grande que incluso integrantes de su propia familia recibieron el beneficio de este avance médico. Una de sus hijas necesitó el tratamiento durante su embarazo y pudo dar a luz a un bebé sano.

La última donación de James Harrison ocurrió en mayo de 2018, cuando tenía 81 años de edad. A su despedida acudieron madres y niños cuyas vidas habían sido protegidas gracias a sus donaciones.

James Harrison falleció el 17 de febrero de 2025 a los 88 años de edad.

A pesar de que fue reconocido internacionalmente como un héroe, siempre restó importancia a sus logros.

“Solo estoy donando sangre”, solía responder.

Su historia permanece como uno de los ejemplos más extraordinarios de cómo una simple promesa, sostenida durante toda una vida, puede cambiar el destino de millones de personas.

Fuente: Australian Red Cross Lifeblood, Australian Broadcasting Corporation (ABC Australia) y registros médicos sobre el desarrollo del tratamiento Anti-D.

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