Durante años se pensó que los músculos tenían una sola función: permitir el movimiento del cuerpo. Sin embargo, investigaciones científicas de las últimas décadas han demostrado que el músculo es mucho más que fuerza y movilidad.
Especialistas en fisiología han identificado que el músculo funciona también como un órgano endocrino, es decir, una especie de glándula capaz de producir y liberar sustancias químicas que influyen directamente en la salud de distintos órganos del cuerpo.
Estas sustancias, conocidas como mioquinas, son liberadas cuando los músculos se contraen y realizan esfuerzos físicos. A través del torrente sanguíneo, estos compuestos envían señales al cerebro, al sistema inmunológico y al metabolismo, ayudando a reducir procesos inflamatorios, mejorar el control de la glucosa y favorecer diversas funciones biológicas.
Entre las mioquinas más estudiadas se encuentra la irisina, relacionada con beneficios para la salud cerebral y la generación de nuevas conexiones neuronales.
La investigadora Bente Pedersen, de la Universidad de Copenhague, fue una de las pioneras en demostrar que el ejercicio muscular produce efectos antiinflamatorios en todo el organismo, fortaleciendo la importancia de la actividad física como herramienta preventiva para múltiples enfermedades.
Los especialistas advierten que a partir de los 30 años comienza una pérdida gradual de masa muscular conocida como sarcopenia, proceso que puede acelerarse después de los 60 años si no se realizan actividades de fortalecimiento físico.
La disminución de masa muscular no solo afecta la fuerza y movilidad, sino también la capacidad del organismo para regular adecuadamente procesos metabólicos y mantener una buena calidad de vida.
No obstante, estudios han demostrado que el músculo conserva su capacidad de adaptación incluso en edades avanzadas. Personas mayores de 80 años pueden incrementar significativamente su fuerza mediante programas adecuados de entrenamiento.
Por ello, expertos recomiendan incorporar ejercicios de fuerza al menos dos o tres veces por semana, acompañados de una alimentación rica en proteínas y hábitos saludables que contribuyan a preservar la masa muscular y mejorar la salud integral.
