Ciudad de México.– La reforma constitucional que busca exigir nacionalidad mexicana única para quienes aspiren a la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México provocó un amplio choque entre Morena y la oposición en la Cámara de Diputados. El proyecto fue aprobado y enviado al Senado.
Durante la discusión, la diputada del PRI Fuensanta Esquivel cuestionó la medida al considerar que afecta a mexicanos que cuentan con una segunda nacionalidad, particularmente integrantes de comunidades migrantes. “Nos quieren decir que una mexicana o un mexicano vale menos para gobernar su propio país porque otra nación también lo reconoce como suyo”, sostuvo desde tribuna.
La legisladora priista argumentó además que poseer únicamente la nacionalidad mexicana no constituye por sí mismo una garantía de honestidad o de ausencia de corrupción, y centró parte de su intervención en los problemas de inseguridad y presencia del crimen organizado.
La reforma, impulsada originalmente por la presidenta Claudia Sheinbaum, modifica los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución. Fue aprobada en lo particular con 334 votos a favor, 109 en contra y una abstención, después de una discusión de alrededor de 11 horas. Morena, PT y PVEM respaldaron el proyecto, mientras PAN, PRI y Movimiento Ciudadano votaron en contra.
El dictamen establece que una persona con otra nacionalidad deberá realizar la renuncia correspondiente antes de solicitar su registro para contender por alguno de esos cargos. La restricción está planteada para aplicarse a partir de los procesos electorales de 2028 y no alcanza a diputaciones, senadurías, presidencias municipales o regidurías.
Desde Morena, su coordinador parlamentario, Ricardo Monreal, defendió la modificación como una medida relacionada con el vínculo jurídico y político de quienes encabecen los poderes ejecutivos. Señaló que una persona con doble nacionalidad podría competir siempre que previamente cumpla con el procedimiento de renuncia correspondiente.
La oposición también cuestionó aspectos técnicos de la reforma. Legisladores del PAN plantearon dudas sobre los tiempos y procedimientos necesarios para que otro país reconozca formalmente la renuncia a su nacionalidad. Morena sostuvo que parte de estos procedimientos deberán precisarse posteriormente en la legislación secundaria.
El proyecto todavía no es una reforma constitucional vigente: tras su aprobación en la Cámara de Diputados fue turnado al Senado, donde deberá continuar el procedimiento constitucional correspondiente.
