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May
Lo que hoy es uno de los personajes más icónicos del cine nació de una idea casi improvisada. Durante las pruebas para la película El Padrino, el actor Marlon Brando decidió colocarse algodón en las mejillas para modificar su rostro. Su intención era clara: convertir a Vito Corleone en un hombre más envejecido, pesado y con una presencia que no dependiera solo de las palabras. El director Francis Ford Coppola quedó sorprendido por el resultado. Aquella prueba no solo funcionaba, sino que aportaba una dimensión completamente distinta al personaje. Lo que comenzó como un experimento terminó evolucionando en una solución…
