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Jul
Dicen los viejos que la inteligencia es una bendición, hasta que se convierte en soberbia. En un río vivía un castor que era admirado por toda la colonia, nadie construía diques como él, nadie entendía las corrientes mejor que él. Cada obra llevaba su sello, cada decisión pasaba por sus manos. Con el tiempo dejó de ser un gran constructor para convertirse en alguien convencido de que jamás podía equivocarse. Y eso fue el principio del fin. Un primavera apareció una grieta en el dique principal, no era un problema imposible, había tiempo para corregirlo, había compañeros con experiencia, había…
