No basta con querer regresar…¿Pero de quien fue la “BRILLANTE” idea?

Esta segunda parte del MARTILLAZOOO publicado el lunes pasado definitivamente tiene que comenzar con un viejo y conocido refrán: “Perro viejo no aprende trucos nuevos.”

Que quede claro, no lo decimos por la edad, lo decimos por la costumbre, por la necedad, por esa extraña tendencia de algunos personajes a seguir utilizando las mismas fórmulas, los mismos métodos y las mismas recetas, aun cuando el mundo que los rodea ya cambió por completo.

La política está llena de ejemplos. Personajes convencidos de que la ciudadanía piensa igual que hace diez años, estrategas aferrados a manuales que funcionaron en otro tiempo, asesores vendiendo mapas de un territorio que ya no existe, pero sobre todo, con especialidad en “dorar la píldora”

Después del MARTILLAZOOO! del lunes pasado, titulado “No basta con querer regresar…Hay historias que no dan para segunda parte”, la pregunta ya no gira alrededor de quién quiere regresar, la pregunta verdaderamente interesante es otra: ¿De quién fue la “brillante” idea de convencerlo de que podía hacerlo?

Como ya lo dijimos, en algún lugar se realizó una reunión, en algún lugar se hicieron números, en algún lugar se presentaron escenarios, en algún lugar alguien revisó fortalezas, debilidades, antecedentes y niveles de aceptación, en algún lugar alguien observó todo el equipaje político que viene arrastrándose desde hace años, y aun así, alguien levantó la mano y dijo: “Sí, adelante.”

Si algo ha demostrado “la polaca” es que los personajes rara vez se impulsan solos. Detrás de cada candidatura existe una estrategia, detrás de cada estrategia existe una lectura, y detrás de cada lectura existe alguien que termina cobrando por ella. La pregunta es si la lectura fue correcta o si simplemente alguien terminó enamorándose de su propia narrativa.

La nostalgia suele ser una mala consejera, tiene la costumbre de recordar únicamente los momentos buenos y esconder debajo de la alfombra todo aquello que resulta incómodo. La realidad funciona de manera distinta, la realidad recuerda triunfos, pero también derrotas, recuerda discursos, pero también errores, recuerda promesas, pero también resultados. Sobre todo, recuerda aquellos capítulos que nunca terminaron de cerrarse completamente.

Por eso resulta tan llamativo observar ciertos movimientos políticos, no por el deseo de regresar, eso ocurre todos los días. Lo verdaderamente llamativo es que todavía existan quienes creen que el simple paso del tiempo resuelve cualquier problema. Como si la ciudadanía hubiera olvidado, como si los expedientes dejaran de existir, como si las preguntas desaparecieran por arte de magia, como si la memoria colectiva tuviera fecha de caducidad.

Muchos siguen convencidos de que la política funciona como hace veinte años: aparecer en la fotografía correcta, conseguir el respaldo adecuado, construir una narrativa conveniente, apostar a que la gente olvide. El problema es que la gente de hoy tiene más información, más referencias y mucho menos paciencia para las explicaciones incompletas, la gente de hoy trae otro chip más sofisticado.

Tal vez el error no está en quien quiere regresar, tal vez el error está en quien le hizo creer que regresar era una buena idea, claro, hay que asegurar la chamba primero y después averigüamos.

El tener experiencia es una cosa y otra muy distinta es vivir atrapado en ella, y una todavía más peligrosa es confundir los recuerdos con los votos.

¿Será un exceso de confianza, tal vez una lectura equivocada del momento político, o será que los asesores siguen viendo un Chihuahua que ya no existe o no conocen bien Chihuahua?

Tenemos un grave problema: Intentar resolver los desafíos de hoy con las fórmulas de hace diez o quince años rara vez funciona y menos funciona si recordamos otro viejo y conocido refrán “Chango viejo no aprende maromas nuevas”. Definitivamente por esto algunas estrategias terminan pareciéndose demasiado a las del pasado.

Martillazooo final

La primera parte de esta historia hablaba de un personaje que insiste en regresar, la segunda parte habla de quienes le hicieron creer que podía hacerlo sin consecuencias.

Al final, las candidaturas van y vienen, los cargos van y vienen, las campañas van y vienen, pero lo que no va y viene son las malas decisiones que suelen quedarse mucho más tiempo del que algunos quisieran.

Algo que sí podemos asegurar es que la memoria de la gente suele ser mucho más fuerte de lo que algunos calculan.

De nueva cuenta no diremos nombres, no vaya siendo que esta vez se nos enfade el asesor o estratega, o el personaje, o los dos. El Chaleco esta libre.

El que entendió, entendió, los demás todavía tienen tiempo para hacer la tarea.

MARTILLAZOOO!

QDTB SIEMPRE… y recuerda que lo mejor está por venir.

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