Gritar a los niños puede afectar su salud emocional a largo plazo, advierten especialistas

Diversos estudios en psicología infantil advierten que los niños que crecen en entornos donde se les grita constantemente tienen mayor probabilidad de desarrollar problemas como ansiedad o depresión.

Especialistas señalan que, aunque los gritos pueden detener una conducta en el momento, generan miedo en lugar de comprensión, provocando que el cerebro del menor entre en estado de alerta en vez de aprendizaje.

Este tipo de reacciones incrementa los niveles de estrés y puede afectar el desarrollo emocional, dificultando que los niños construyan confianza, autoestima y habilidades para manejar sus emociones.

En contraste, una comunicación tranquila y constante permite que el niño se sienta seguro, facilitando el aprendizaje y el desarrollo de autocontrol.

Hablar al nivel del menor, utilizar un tono calmado y explicar con claridad las situaciones, contribuye a fortalecer la confianza y mejorar la relación entre padres e hijos.

Expertos recomiendan hacer pausas en momentos de tensión y optar por una guía emocional basada en la calma, ya que esto favorece un desarrollo más saludable a largo plazo.

Fuente: Estudios en psicología infantil y desarrollo emocional

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