Estocolmo.– Una historia surgida en un mercado local de Suecia se ha convertido en un fenómeno viral a nivel internacional. El músico sueco Mattias Krantz decidió rescatar a un pulpo que estaba destinado al consumo humano y terminó protagonizando uno de los experimentos más sorprendentes sobre inteligencia animal: enseñarle a tocar el piano.
El pulpo, al que llamó Takoyaki, fue llevado al hogar del músico, quien documentó durante seis meses el proceso de aprendizaje en su canal de YouTube. El video que muestra los avances del animal ha superado los seis millones de reproducciones, mientras que en Instagram continúa acumulando visualizaciones a nivel global.
Krantz explicó que el reto no solo consistía en enseñar música, sino en adaptar el instrumento a las capacidades físicas del pulpo. Tras descubrir que los pulpos no están diseñados para presionar teclas, sino para jalar objetos, modificó el piano con manillas y desarrolló un sistema de estímulos visuales y refuerzo con alimento.
El experimento se apoyó en el alto nivel de inteligencia que caracteriza a esta especie. De acuerdo con National Geographic, los pulpos poseen un cerebro altamente desarrollado, memoria, capacidad de resolución de problemas y un sistema neuronal único, ya que cada uno de sus ocho brazos cuenta con conexiones propias. Esta complejidad ha sido comparada con procesos cognitivos humanos bajo el concepto de convergencia evolutiva.
Según relató el propio músico, a los cuatro meses de entrenamiento Takoyaki ya era capaz de ejecutar melodías simples sin necesidad de estímulos inmediatos, utilizando varios de sus tentáculos de manera coordinada.
“En teoría, los pulpos tienen un potencial increíble. Son tan inteligentes como un niño de tres años y cada brazo tiene su propio mini cerebro. Es como tener ocho pianistas en un solo cuerpo”, señaló Krantz en su testimonio.
Más allá del impacto viral, el caso ha reabierto el debate sobre la inteligencia animal y el trato hacia especies marinas altamente desarrolladas. Para el músico, la experiencia dejó una reflexión personal: Takoyaki pasó de estar destinado a ser alimento a convertirse en un compañero musical.
Tras concluir el experimento, Krantz decidió conservar al pulpo como mascota, ya que al haber sido criado en cautiverio no cuenta con las condiciones necesarias para ser liberado en el mar.
El material completo puede encontrarse en el canal de YouTube de Mattias Krantz, donde Takoyaki ya es considerado por miles de usuarios como un símbolo del potencial cognitivo del reino animal.
