Ciudad de México.– La Secretaría de la Defensa Nacional determinó reservar durante cinco años información relacionada con el vuelo militar utilizado por la presidenta Claudia Sheinbaum para viajar a Nueva York y asistir a la final del Mundial de Futbol 2026, disputada el pasado 19 de julio.
La información fue solicitada vía transparencia por Latinus e incluía el modelo de la aeronave, itinerario, lista de pasajeros —sin considerar tripulación y personal militar— y los gastos relacionados con la operación, como combustible y derechos por utilización de instalaciones en el extranjero.
Defensa rechazó entregar esos datos al considerar que la información sobre vuelos de aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana utilizados en apoyo a la Presidencia tiene carácter reservado.
La dependencia argumentó razones de seguridad nacional, al señalar que divulgar detalles de este tipo podría proporcionar elementos para que grupos delictivos preparen acciones contra pasajeros, tripulaciones, aeronaves u operaciones aéreas militares.
El traslado ocurrió después de que el vuelo comercial que Sheinbaum tenía previsto tomar desde Cancún fuera cancelado por condiciones meteorológicas. La propia mandataria explicó posteriormente que, ante la falta de alternativas comerciales, habló con el secretario de la Defensa y decidió utilizar una aeronave militar.
Aunque Defensa reservó oficialmente los detalles solicitados, información periodística publicada durante el viaje identificó la aeronave como un Gulfstream G550 de la Fuerza Aérea Mexicana, que aterrizó en el aeropuerto de Teterboro, Nueva Jersey.
La presidenta acudió a la final mundialista después de recibir una invitación del presidente estadounidense Donald Trump. Sheinbaum sostuvo que su presencia también tenía un componente diplomático por tratarse de un encuentro entre representantes de México, Estados Unidos y Canadá, los tres países anfitriones del Mundial 2026.
Respecto al hospedaje, Latinus reportó que Presidencia no proporcionó directamente el nombre del hotel y remitió a la plataforma de transparencia, donde aparece un gasto de 9 mil 409 pesos por hospedaje de la mandataria, además de erogaciones por el mismo monto correspondientes a otros tres funcionarios.
La controversia se centra ahora en el alcance de la reserva: mientras Defensa sostiene que divulgar información sobre las operaciones aéreas presidenciales puede comprometer la seguridad, la solicitud buscaba conocer también cuánto costó un viaje oficial que ya había concluido.
