Washington.– La vigilancia en la frontera entre México y Estados Unidos entró en una nueva etapa tecnológica. El Ejército estadounidense comenzó a utilizar un sistema láser de alta energía para derribar drones y, en menos de dos semanas, logró neutralizar 11 aeronaves no tripuladas que vinculó con actividades de organizaciones criminales.
El Comando Norte de Estados Unidos (USNORTHCOM) confirmó este viernes que el Army Multipurpose High-Energy Laser (AMP-HEL) fue utilizado por primera vez en operaciones de protección fronteriza el pasado 24 de agosto.
Desde entonces y hasta este 4 de septiembre, integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta-Frontera Sur utilizaron el sistema para neutralizar 11 drones que el mando estadounidense calificó como vinculados con cárteles.
La cifra es parte de una operación mucho mayor. De acuerdo con USNORTHCOM, durante 2026 han sido neutralizados más de 300 drones mediante diferentes tecnologías cinéticas y no cinéticas, de los cuales más de 100 fueron derribados solamente durante agosto.
Las autoridades estadounidenses sostienen que estas aeronaves son utilizadas para apoyar actividades ilícitas en la región fronteriza, entre ellas labores de vigilancia y reconocimiento para detectar movimientos de militares y agentes estadounidenses.
Del lado mexicano, el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, señaló este viernes que se trata principalmente de drones comerciales utilizados por grupos delictivos para vigilar rutas de tráfico de migrantes y detectar zonas con menor presencia de autoridades. México mantiene además 165 equipos antidrones desplegados en su frontera norte.
Trevilla destacó que existe intercambio de información y coordinación entre las fuerzas armadas de ambos países, bajo principios de respeto a la soberanía y sin subordinación.
Un aspecto que no ha sido precisado públicamente es el punto exacto donde ocurrieron las neutralizaciones con láser ni si todos los drones fueron interceptados sobre territorio estadounidense.
El uso operativo de esta tecnología marca un nuevo escenario en la seguridad fronteriza, donde los drones comerciales utilizados por grupos criminales comienzan a enfrentarse a sistemas militares de energía dirigida.
