La discusión sobre modificaciones al artículo 141 del Código Fiscal de la Federación provocó un intenso intercambio entre legisladores en la Cámara de Diputados, donde la oposición acusó al oficialismo de corregir una reforma aprobada apenas meses atrás.
Desde tribuna, el diputado del PAN, Homero Niño de Rivera, criticó que a 84 días de haber entrado en vigor la modificación impulsada por la llamada Cuarta Transformación, ahora se busque ajustar el mismo esquema.
El legislador señaló que dicha reforma obligaba a contribuyentes en litigio con la autoridad fiscal a garantizar el monto en disputa, lo que, aseguró, generaba afectaciones económicas y desincentivaba la inversión.
“Se los dijimos: iban a ahuyentar la inversión y provocar el cierre de empresas”, expresó durante su intervención, al cuestionar la medida aprobada previamente.
En el mismo sentido, el diputado del PRI, Yerico Abramo Masso, consideró que el enfoque inicial de la reforma tenía tintes de presión política más que de justicia fiscal, aunque reconoció que el nuevo dictamen corrige parte de esos elementos.
El dictamen fue aprobado con 418 votos a favor, sin votos en contra y 35 abstenciones, y contempla permitir nuevamente a los contribuyentes elegir la forma de garantizar sus obligaciones fiscales, eliminando la exigencia de demostrar su capacidad económica como requisito.
Por su parte, el diputado del Partido del Trabajo, José Antonio López, defendió la estrategia fiscal al señalar que permitió incrementar la recaudación, destacando que el objetivo es fortalecer el sistema tributario sin generar cargas excesivas.
En tanto, el legislador de Morena, Carlos Hernández Mirón, aseguró que la modificación aporta certeza jurídica y equilibra el derecho del Estado a recaudar con el derecho de los contribuyentes a defenderse.
Desde Movimiento Ciudadano, la diputada Patricia Flores advirtió que las reformas fiscales deben evitar rigidez excesiva, ya que pueden afectar de manera generalizada a los contribuyentes.
El coordinador del PAN, José Elías Lixa, cerró la discusión señalando que el oficialismo “rectificó” en un corto plazo una reforma que, a su juicio, contenía errores de origen.
El dictamen fue turnado al Senado para su análisis y eventual aprobación.
