Mientras millones de trabajadores en México recibirán únicamente 15 días de salario como aguinaldo, diputados y senadores federales se preparan para cerrar el año con bonos, dietas y apoyos que en conjunto superan los 208 millones de pesos, además de un beneficio que genera indignación: no pagarán impuestos por ese dinero.
De acuerdo con la información oficial, cada uno de los 500 diputados federales recibirá en diciembre un total de 304 mil 048 pesos, monto que incluye su dieta mensual de 82 mil 052 pesos, un aguinaldo equivalente a 40 días de salario por 147 mil 438 pesos, así como apoyos legislativos adicionales.
En el caso del Senado de la República, el beneficio es aún mayor. Los 128 senadores percibirán 384 mil 700 pesos cada uno, cifra que contempla un aguinaldo de 253 mil pesos, también correspondiente a 40 días de dieta bruta, totalmente libre de impuestos.
El reparto millonario
El costo total de estas prestaciones asciende a cifras difíciles de ignorar:
- Cámara de Diputados: más de 152 millones de pesos
- Senado de la República: alrededor de 56.7 millones de pesos
El punto más polémico es que los aguinaldos de los legisladores no están sujetos al pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR). Es decir, las propias cámaras cubren ese impuesto para que los legisladores reciban el monto completo, un privilegio del que carece la mayoría de los trabajadores mexicanos.
El contraste
Para dimensionar la desigualdad, un trabajador que percibe salario mínimo gana alrededor de 8 mil 364 pesos mensuales. En contraste, un senador obtiene casi 16 veces más solo por concepto de dieta, sin contar prestaciones adicionales. Su aguinaldo equivale a más de 30 meses de salario mínimo.
Otro dato que ha generado polémica es que los senadores perciben una dieta mensual de 131 mil 700 pesos, apenas 2 mil 590 pesos menos que el salario de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, lo que vuelve a poner en duda el discurso de la llamada “austeridad republicana”.
Mientras en los discursos se habla de recortes, sacrificios y solidaridad, en los hechos el cierre de año vuelve a evidenciar que en el Congreso de la Unión la austeridad no llega a diciembre.
