Gobernar con seguridad para todo Chihuahua

Entrevista con Gilberto Loya, Secretario de Seguridad Pública del Estado
28 años de trayectoria, experiencia y una apuesta clara por la seguridad en Chihuahua

En Chihuahua, la seguridad no es tema de discurso, es tema de resultados. No basta con prometer, aquí se mide en cifras, en percepción y en la capacidad real de sostener el control en un terreno donde muchos entran, pero pocos aguantan.

Si algo ha dejado claro la historia reciente, es que la seguridad no se improvisa, se construye con años, con decisiones que cuestan y con permanencia en el terreno cuando otros ya no están. En ese contexto aparece un nombre que ha transitado por distintas etapas, gobiernos y escenarios: Gilberto Loya.

Hoy, al frente de la estrategia de seguridad en Chihuahua, su perfil no solo habla de operación, también empieza a proyectar futuro.

Esta es la historia, la ruta y la visión de quien ha hecho de la seguridad no un discurso, sino una forma de vida; pero antes de los resultados, de los cargos y de la estructura institucional, hay una historia personal que explica el fondo de ese perfil, una historia que empieza lejos del poder y que ayuda a entender cómo se construye una trayectoria de casi tres décadas en seguridad pública.

¿Quién es Gilberto Loya?

Más que un cargo, Gilberto Loya se define desde su origen.

“Soy un chihuahuense orgulloso de su tierra y de sus tradiciones, y de valores como la lealtad o la familia, que compartimos todas las regiones del Estado”.

La familia, dice sin rodeos, es el centro de todo.

“La familia es lo más importante para mí. Soy esposo, papá de 2 niñas y un niño que son mi orgullo y mi mayor motivación”.

Se asume como alguien leal, comprometido y también exigente.

“Considero que soy un buen amigo, una persona leal y comprometida, también exigente… En ese sentido soy alguien muy trabajador, con objetivos claros, que obtiene resultados, y que siempre se compromete en cuerpo y alma con lo que hace”.

Su historia recorre el estado completo:

“Ser de Chihuahua en toda la extensión de la palabra es lo que me ha hecho ser como soy: nací en Delicias, pasé mi infancia en La Cruz, estudié la carrera en Juárez, y he trabajado en varias administraciones en Chihuahua capital, además de otros estados y el gobierno federal”.

Y lo resume en una idea simple, pero potente:

“La cultura que tenemos los chihuahuenses es muy fuerte, me ha forjado y me identifico plenamente con esa forma de ser. Me gusta ser de Chihuahua”.

El origen: una historia que empieza en el campo

Su historia no empieza en oficinas, sino en la tierra.

“Yo provengo de una familia sencilla, de campo; mis padres no concluyeron la primaria, y desde pequeño me enseñaron que, para salir adelante había que trabajar”.

Pero hay un momento que lo cambia todo:

“Perdí a mi padre a los 12 años; eso te da otra perspectiva de la vida, te enseña a exigirte más”.

Su madre sigue siendo un pilar.

“Mi madre, que aún vive, es una persona muy sabia como lo fue mi padre, y como son las personas del campo aquí en Chihuahua, llenas de vitalidad, que aman la vida, siempre son optimistas y te contagian esas ganas de vivir”.

Desde niño trabajó en el campo, pero también encontró en el estudio un camino.

“Desde niño me enseñaron a trabajar en el campo, pero también me dieron la oportunidad de estudiar… fui un niño, digamos, intelectualmente inquieto, me gustaba y me sigue gustando leer… ¡imagínate lo raro que era eso en La Cruz!”

Esa inquietud, sumada a la pérdida de su padre, lo llevó a tomar decisiones fuertes desde muy joven.

“Esa característica, sumada al fallecimiento de mi padre, me llevaron a salirme de mi casa a los 11 años; viví con hermanos mayores, con tías… a los 21 años me casé… ha sido toda una aventura”.

Pero hay algo que se repite en su historia:

“A donde fui, siempre encontré el apoyo de un hogar”.

Y eso marcó su visión de vida.

“Eso me ha hecho apreciar a la familia como institución: la primera familia que tuve con mis padres y hermanos, las familias que después me recibieron, y la que hoy tengo con mi esposa Mariana, todas han sido mi lugar seguro”.

De ahí nace una idea clave en su visión de seguridad:

“Las sociedades más seguras son las que tienen las redes de confianza y apoyo más arraigadas, y que la policía debe ser una institución más humana, más empática, y más cercana a quienes sirve y protege”.

La vocación: encontrar el camino sin buscarlo

Su relación con la policía no fue planeada… pero sí inevitable.

“Creo que sí, solo que no lo sabía” (risas).

Aunque no se consideraba especialmente estudioso, tenía facilidad.

“Sin ser especialmente estudioso se me facilitaba mucho la escuela, mis amigos y familia se daban cuenta de eso y me apoyaban para estudiar y trabajar, algo que a mis 45 años sigo haciendo, aunque luego me critican”.

Estudió ingeniería en el Tecnológico de Ciudad Juárez con un objetivo claro:

“Porque era bueno para matemáticas, y porque tenía la creencia de que, siendo ingeniero electromecánico y trabajando en Pemex en las plataformas petroleras, me iba a ir bien”.

Pero en Juárez, como muchas veces pasa, la vida cambió el plan.

“Busqué trabajo como siempre lo hacía, y lo encontré en la policía municipal, en la administración de Ramón Galindo”.

Ahí comenzó todo. Después vino la oportunidad que definiría su rumbo:

“Surge una oportunidad en la entonces Policía Federal Preventiva… para desarrollar el Primer Plan Integral de Coordinación para Ciudad Juárez… y me interesó mucho porque me abría la puerta a los aspectos de táctica y estrategia policial, que se me hacían apasionantes”.

El momento clave llegó en medio de exámenes.

“Un maestro me dijo: ‘no, o te vas a la policía o sigues estudiando’… y en ese momento tuve bien claro qué quería”.

La decisión fue total.

“Hice mis maletas, me fui a la Ciudad de México, y ahí comprendí lo fuerte que era mi vocación por el servicio público”.

Trayectoria: del terreno a la estrategia

Su carrera ha sido larga… y constante.

“Sí, y por alguna razón siempre cercano a administraciones panistas, con alcaldes a quienes admiro mucho”.

Ha trabajado con figuras como Ramón Galindo, Gustavo Elizondo y Jesús Alfredo Delgado, con quien tuvo participación en la Policía Federal Preventiva durante el sexenio de Vicente Fox.

También formó parte de la seguridad pública en Chihuahua capital con Juan Blanco y Carlos Borruel.

Entre 2011 y 2014 fue director de la policía municipal de Puebla con Eduardo Rivera.

Y desde 2016, su ruta se cruza directamente con Maru Campos.

“Primero como director de la policía municipal, y ahora como secretario de seguridad pública del Estado”.

Los logros: lo personal y lo profesional

Para Gilberto Loya, el primer logro no está en el cargo.

“El primero, y para mí el más importante, es que he podido construir y conservar un hogar muy unido a pesar de la exigencia y las presiones del trabajo”.

Describe ese momento cotidiano como algo profundo:

“Cada vez que llego a mi casa… me siento agradecido porque siempre están ahí esperándome, con mucho amor, pero también… firmes: siento su compañía, su solidaridad… es un sentimiento difícil de describir”.

El segundo logro:

“Mantener una carrera limpia en seguridad pública durante 28 años… se dice fácil, pero es muy difícil de lograr”.

Y explica por qué:

“Ser ingeniero me da una perspectiva estratégica; la sabiduría de mis padres… me enseñó a ser honesto, a ser justo, y a servir a los demás; y la autoexigencia… me gusta que mi trabajo sea de calidad y que sirva a su propósito”.

El tercero son resultados concretos:

“Dos logros profesionales que alcancé de la mano de Maru Campos: la implementación del Programa Escudo Chihuahua… y la Estrategia Centinela”.

El reto: reconstruir desde cero

Al llegar a la Secretaría, el escenario era claro:

“Encontramos una institución abandonada, con policías sin plaza ni prestaciones, con equipos obsoletos, con un presupuesto bajísimo, y con una coordinación institucional nula”.

La primera gran decisión:

“Llevarse la Secretaría a Juárez, porque allá ocurrían la mitad de los delitos en el Estado”.

A cuatro años, sostiene:

“Tuvo razón… sacamos a Ciudad Juárez de las 15 ciudades más inseguras del mundo, y redujimos los homicidios en 44%”.

Centinela: la apuesta total

Para lograrlo, hubo respaldo institucional.

“Tuvimos apoyo tanto del ejecutivo estatal como de la legislatura de Chihuahua para implementar la Estrategia Centinela”.

Una transformación profunda:

“Policías bien pagados, bien equipados, y bien capacitados; con un sistema penitenciario que recuperó la gobernabilidad; y… con la mejor tecnología aplicada a inteligencia policial a nivel internacional”.

La Plataforma Centinela es el eje:

“Más de 9 mil 600 cámaras… interconectadas con 13 subcentros… inteligencia artificial que detecta tendencias y genera análisis predictivos”.

Y su alcance ya es internacional:

Fue reconocida en el World Police Summit como la mejor en su tipo del mundo.

“Un logro de todo Chihuahua… y muestra de la capacidad que, sin que muchos chihuahuenses lo sepan, tenemos aquí en nuestra tierra”.

La Torre: el mensaje

La Torre Centinela está por concluir.

“Será sede de la Secretaría… el centro neurálgico de la seguridad estatal”.

Y no es menor lo que representa:

“No hay en el mundo otra torre de seguridad… ni en México una central de inteligencia que reúna todo bajo un mismo techo”.

Diseñada a 30 años… pero con un mensaje inmediato:

“En Chihuahua hay Fuerza del Estado, hay una policía confiable y que trabaja, y que está para proteger a la gente buena de Chihuahua”.

Lo que viene

El objetivo es claro:

“Seguir… redoblar esfuerzos y dar continuidad al proyecto de Maru Campos, porque en los hechos ha demostrado que es el mejor para Chihuahua y sus familias”.

Y respalda esa idea con resultados:

  • Mejora en el sistema de salud
  • Avance del lugar 22 al 12 en percepción de seguridad
  • Disminución de índices delictivos
  • Consolidación económica pese a condiciones externas

Su visión es firme:

“Estoy convencido de que a Chihuahua le espera un futuro brillante… necesitamos confianza, mantener el rumbo y seguir unidos”.

La pregunta directa

¿Gobernador? No evade.

“Sí quiero… pero, sobre todo y, antes que nada, como alguien que ama, cuida y protege lo que es importante para Chihuahua”.

Aquí no hay discurso improvisado, hay historia, hay formación y hay permanencia en el terreno.

Gilberto Loya no construyó su perfil desde la política, lo construyó desde la operación, En un estado donde la seguridad sigue siendo el eje de todo, eso pesa.

Cuando el tema es seguridad, no todos pueden hablar y menos sostenerlo por 28 años.

Otras notas de interés