El Gobierno de Estados Unidos notificó oficialmente a México y Canadá que no aprobará, por ahora, la renovación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por un nuevo periodo de 16 años, decisión que activa el mecanismo de revisión anual previsto en el acuerdo y mantiene vigente el tratado hasta 2036, salvo que las tres naciones alcancen un nuevo consenso antes de esa fecha.
El anuncio fue realizado por el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, durante la revisión conjunta del tratado. La administración del presidente Donald Trump argumentó que el acuerdo presenta deficiencias que deben corregirse antes de considerar una renovación de largo plazo.
Entre las principales preocupaciones de Washington se encuentra el incremento del déficit comercial con México, el crecimiento del fenómeno del nearshoring y el uso del territorio mexicano por empresas asiáticas para acceder al mercado estadounidense. Además, Estados Unidos busca endurecer las reglas de origen, especialmente en la industria automotriz, para incrementar el contenido estadounidense en los vehículos fabricados dentro de la región.
Aunque la decisión impide la extensión automática del tratado hasta 2042, el T-MEC continúa vigente, por lo que el comercio entre los tres países no se detiene. Sin embargo, el acuerdo entrará en un periodo de revisiones anuales que podría prolongarse durante los próximos diez años, generando incertidumbre para inversionistas y sectores estratégicos como el automotriz, agrícola y energético.
Por su parte, el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, ha señalado que el Gobierno mexicano buscará atender las inquietudes planteadas por Estados Unidos durante las próximas mesas de negociación, manteniendo como prioridad la estabilidad económica y la integración regional.
La siguiente ronda formal de conversaciones entre México y Estados Unidos está programada para iniciar durante la semana del 20 de julio, cuando ambas delegaciones abordarán temas relacionados con reglas de origen, aranceles y otros aspectos del tratado.
Especialistas consideran que el mayor riesgo no es una cancelación inmediata del T-MEC, sino la incertidumbre que podría afectar nuevas inversiones y proyectos de relocalización de empresas en Norteamérica.
