México.– A poco más de 100 días del arranque del Mundial de fútbol, organizaciones internacionales y activistas advirtieron sobre el riesgo de un incremento en delitos como la trata de personas y el abuso sexual infantil ante la llegada masiva de turistas al país.
Diversos estudios sobre megaeventos deportivos celebrados en Sudáfrica, Brasil y Rusia documentaron que este tipo de encuentros pueden detonar mercados ilegales de explotación sexual, debido al flujo elevado de visitantes, principalmente hombres que viajan en grupo y con alto poder adquisitivo temporal.
Testimonio que alerta
Karla tenía 12 años cuando fue captada por una red de trata que la explotó en varios estados de la República. Hoy, a sus 33 años, señala que el Mundial no solo será una celebración global, sino también un escenario que podría ser aprovechado por redes criminales si no existen medidas sólidas de prevención.
Su llamado se suma al de organizaciones civiles que insisten en reforzar protocolos de vigilancia, denuncia y protección para niñas, niños y adolescentes.
Cifras oficiales y subregistro
En México, cifras oficiales reportan más de 3 mil menores víctimas de trata y abuso sexual en la última década. Sin embargo, especialistas advierten que el subregistro es amplio y que la dimensión real del problema podría ser considerablemente mayor.
Desde el Senado se ha estimado que los números reales superan lo documentado oficialmente, lo que incrementa la preocupación ante la llegada de millones de visitantes internacionales.
Rezagos y pendientes
Aunque existen esfuerzos de capacitación en el sector hotelero y campañas de sensibilización, activistas sostienen que aún hay rezagos institucionales y legislativos en materia de protección a la infancia.
La advertencia es clara: el Mundial puede representar una oportunidad económica y turística para México, pero sin coordinación efectiva entre autoridades, sector privado y sociedad civil, también podría convertirse en un entorno de mayor vulnerabilidad para menores de edad.
La discusión, señalan expertos, no es frenar la fiesta deportiva, sino garantizar que la celebración no tenga víctimas invisibles.
