La segunda jornada del Abierto de Australia estuvo marcada por el desgaste físico, con varios jugadores afectados por calambres y lesiones que provocaron retiradas tempranas en Melbourne Park.
El caso más relevante fue el del séptimo cabeza de serie, el canadiense Felix Auger-Aliassime, quien se vio obligado a abandonar su partido ante el portugués Nuno Borges debido a fuertes calambres. Borges ganaba el encuentro por 3-6, 6-4 y 6-4 cuando el canadiense decidió retirarse al inicio del tercer set.
Auger-Aliassime llegó al torneo como una de las sorpresas, tras mostrar una clara mejoría en pista dura a finales de 2025. Tras el partido, reconoció que le fue imposible competir al máximo nivel y admitió no tener certeza de si el problema estuvo relacionado con el calor.
“No quiero estar en la pista sin poder competir”, señaló el jugador de 25 años.
Otro momento preocupante se vivió en el duelo femenino entre la australiana Priscilla Hon y la canadiense Marina Stakusic. Stakusic se desplomó en la pista con evidentes muestras de dolor cuando perdía 5-3 en el set decisivo y tuvo que abandonar en silla de ruedas. Hon mostró gran deportividad al asistir a su rival mientras era retirada.
“Evidentemente no quería ganar así”, declaró Hon, quien aseguró que, aunque hacía calor, las condiciones no eran extremas, señalando que los nervios y el estrés también influyeron.
La jornada se cerró con una tercera retirada, la de la británica Francesca Jones, quien abandonó entre lágrimas su partido ante la polaca Linda Klimovicova cuando perdía 6-2 y 3-2, debido a una lesión en la pierna que arrastraba desde el torneo de Auckland.
Jones presentó problemas de movilidad desde el inicio, solicitó atención médica y finalmente informó a su rival que no podía continuar.
