A unos días de que el Comité de las Eras emita su veredicto, crece la expectativa sobre la posible elección del mexicano Fernando Valenzuela al Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown, un reconocimiento que durante décadas se le ha negado pese a su enorme impacto deportivo, cultural y social.
Aunque sus números por sí solos no fueron suficientes para recibir el voto tradicional de los cronistas, múltiples expertos coinciden: Valenzuela pertenece a Cooperstown, no solo por lo que logró en la lomita, sino por lo que representó para millones de aficionados en México y Estados Unidos.
Un debut histórico que nadie ha igualado
En 1981, Fernando protagonizó una de las campañas más extraordinarias en la historia de MLB:
- Ganó el Cy Young y el Novato del Año la misma temporada —hazaña que ningún otro lanzador ha repetido.
- Terminó quinto en la votación al Jugador Más Valioso.
- Ganó el Bat de Plata.
Durante ese periodo, entre 1981 y 1986, ningún pitcher lanzó más entradas que él (1,537). Además, registró 84 juegos completos, apenas cinco menos que Jack Morris, un miembro ya consagrado del Salón de la Fama.
Comparaciones que desmontan cualquier duda
Al analizar su trayectoria frente a la de lanzadores ya inmortalizados, la discusión cambia de tono:
Jack Morris (Salón de la Fama)
- 18 temporadas
- 3.90 ERA
- 43.5 bWAR
- 5 veces All-Star
- JMV de la Serie Mundial
Fernando Valenzuela
- 17 temporadas
- 3.54 ERA
- 41.4 bWAR
- 6 veces All-Star
- Cy Young y Novato del Año
Catfish Hunter (Salón de la Fama)
- 15 temporadas
- 3.26 ERA
- 40.9 bWAR
- Cy Young 1974
Los números son claros: Valenzuela no desentona entre los inmortales; compite cabeza a cabeza con ellos.
Además, puede presumir marcas únicas: es el último lanzador en MLB con 20 juegos completos en una temporada y sumó 255 aperturas consecutivas antes de lesionarse por primera vez.
La Fernandomanía: un fenómeno irrepetible
Pero Fernando fue más que estadísticas. Su llegada a los Dodgers cambió para siempre la relación del equipo con la comunidad mexicoamericana.
En palabras de John Thorn, historiador oficial de MLB:
“Lo que Valenzuela hizo por los Dodgers fue crear generaciones enteras de aficionados mexicoamericanos… Fue para ellos lo que Hank Greenberg representó para la comunidad judía.”
La Fernandomanía —con estadios llenos, transmisiones bilingües y un aumento histórico en la afición latina— se convirtió en uno de los fenómenos culturales más significativos del deporte en Norteamérica.
México no tiene representantes en Cooperstown
Pese a su legado y a su influencia global, actualmente ningún pelotero nacido en México pertenece al Salón de la Fama del Béisbol. La eventual elección de Fernando Valenzuela sería un reconocimiento histórico, y para muchos, una deuda pendiente.
Valenzuela lanzó en MLB hasta 1997, con etapas en Dodgers, Angelinos, Orioles, Filis, Padres y Cardenales. Su último gran acto de grandeza con los Dodgers llegó el 29 de junio de 1990, cuando lanzó un juego sin hit ni carrera ante San Luis.
Aquel día, el legendario Vin Scully cerró la transmisión con una frase que hoy vuelve a escucharse con fuerza:
“Si tienen un sombrero… láncenlo al cielo.”
La decisión del Comité podría cambiar la historia el próximo 7 de diciembre.
