Toronto.– En una noche cargada de tensión y drama, los Dodgers de Los Ángeles lograron lo impensable: sobrevivir. El suspenso se apoderó del Rogers Centre cuando el relevo de Tyler Glasnow congeló a la ofensiva de los Blue Jays en el momento más crítico del partido, sellando una victoria que mantiene viva la serie y fuerza el tan esperado Juego 7.
El marcador final fue lo de menos. Lo que se vivió fue una batalla de nervios, una escena que parecía escrita por el mismo béisbol. Con corredores en segunda y tercera sin outs en la novena entrada, los angelinos estaban a un paso del abismo. Pero Glasnow, quien entró en sustitución del joven y errático Sasaki, mostró temple de acero: dos batazos controlados, un elevado al cuadro de Clement y una línea atrapada magistralmente por Quique Hernández que selló el doble play más valioso de la temporada.
La suerte también tuvo su papel en el guion. El batazo de Barger, que parecía destinado a empatar el marcador, se incrustó en la base de la barda del jardín central. La regla lo convirtió en un doble automático y detuvo la carrera del empate en tercera. Fue el instante que cambió el destino del partido.
Kevin Gausman inició dominante por Toronto, con siete ponches en apenas ocho outs, pero los Dodgers rompieron el silencio con un rally en el tercer inning. Shohei Ohtani recibió base intencional, Will Smith respondió con doble productor y Mookie Betts, encendido, trajo dos más con un sencillo que puso el 3-0.
Yamamoto sostuvo la ventaja con firmeza, y aunque los Blue Jays respondieron con una carrera en la parte baja, nunca pudieron volver a anotar. El último capítulo fue una pesadilla para Toronto y una resurrección para Los Ángeles.
Cuando el humo se disipó, la realidad quedó clara: el béisbol tendrá su clímax. Dodgers y Blue Jays se jugarán el todo por el todo en un Juego 7 que promete ser una guerra de estrategias, nervios y leyendas.
Glasnow, el hombre del momento, cerró la noche con una frase que lo resume todo:
“Se puede perder un juego… pero nunca el sueño.”
La Serie Mundial 2025 está viva. Y apenas comienza su historia más grande.
