En la historia del béisbol mexicano hay nombres que marcaron época, pero pocos con la trascendencia de Horacio “El Ejote” Piña, el primer pelotero nacido en México que logró conquistar una Serie Mundial en las Grandes Ligas.
Originario de Matamoros, Coahuila, y conocido por su imponente estatura y brazo dominante, Piña alcanzó la cima del béisbol en 1973 como parte de los Oakland Athletics, equipo con el que se coronó campeón frente a los New York Mets, escribiendo así una página dorada para el deporte nacional.
De Matamoros a las Grandes Ligas
“El Ejote” debutó en la MLB en 1968 con los Cleveland Indians y, a lo largo de ocho temporadas, defendió los colores de equipos como los Washington Senators, Texas Rangers y Oakland Athletics, entre otros.
Su mejor campaña llegó en 1972, cuando logró 15 salvamentos y 60 ponches, consolidándose como uno de los relevistas más confiables del momento.
La hazaña de 1973
Con los A’s de Oakland, Piña participó como lanzador relevista durante la Serie Mundial de 1973, contribuyendo al título que lo convertiría en el primer mexicano en levantar un anillo de campeón.

Ese triunfo no solo fue histórico para su carrera, sino que también abrió las puertas a futuras generaciones de peloteros mexicanos en las Grandes Ligas, demostrando que el talento nacional podía brillar al más alto nivel.
Legado y reconocimiento
Tras su paso por el béisbol estadounidense, Piña regresó a México para continuar su carrera en la Liga Mexicana de Béisbol, donde también dejó huella con equipos como los Tigres del México y los Saraperos de Saltillo.
Su trayectoria fue reconocida en 1988, cuando fue ingresado al Salón de la Fama del Béisbol Profesional Mexicano, consolidando su estatus como leyenda del diamante.
Un orgullo para México
Horacio “El Ejote” Piña no solo fue un gran pelotero; fue un pionero que demostró que los sueños no tienen fronteras.
Hoy su nombre sigue siendo sinónimo de orgullo y motivación para todos los beisbolistas que buscan dejar huella en las Grandes Ligas.
